Movimientos inteligentes que aceleran el camino hacia una mordida perfecta

Si alguna vez te has planteado en serio alinear por fin esa sonrisa rebelde que tanto te acompleja en las fotos, pero siempre te ha echado para atrás la temida idea de tener que llevar la boca llena de gruesos hierros tradicionales y dolorosas gomitas de colores durante años interminables, te aseguro que estás a punto de descubrir tu nueva tecnología favorita. Para los adultos y adolescentes con agendas diarias absolutamente caóticas, que no tienen ni un solo minuto libre para estar visitando la clínica dental cada dos por tres para que les aprieten dolorosamente los alambres, la llegada de los modernos brackets autoligables Nigrán ha supuesto un auténtico e impresionante soplo de aire fresco en el mundo de la ortodoncia correctiva. Olvídate por completo de ese anticuado y engorroso sistema clásico donde el ortodoncista tenía que usar diminutas e higiénicamente dudosas ligaduras elásticas que perdían su fuerza rápidamente, acumulaban placa bacteriana a raudales y te dejaban las encías hechas polvo por la fuerte e intermitente fricción generada. La revolución que traen estos ingeniosos aparatos de última generación, como el afamado sistema Damon, reside en un concepto físico brillante por su extrema sencillez y eficacia biomecánica: han eliminado de un plumazo esas molestas gomas de unión e incorporado en su lugar una pequeña, discreta y muy sofisticada tapita o clip metálico deslizante que abraza suavemente el arco corrector, permitiendo que este se deslice libremente por el interior del bracket sin ningún tipo de ataduras forzadas.

Esta revolucionaria ausencia de fricción y rozamiento constante entre el metal y las ligaduras se traduce de forma directa y tangible en unas ventajas clínicas verdaderamente espectaculares y muy agradecidas por los pacientes que las sufren en su propia boca. Al permitir que los finísimos arcos de aleación de titanio con memoria de forma trabajen de una manera increíblemente fluida, biológica y constante las veinticuatro horas del día, las fuerzas de tracción que se aplican sobre las sensibles raíces de tus dientes son muchísimo más ligeras, suaves y fisiológicamente respetuosas con los tejidos periodontales que las generadas por los agresivos tirones de la ortodoncia tradicional de toda la vida. Esto significa, para tu inmensa tranquilidad y confort diario, que la dolorosa sensación de presión extrema y sensibilidad aguda que antiguamente te impedía morder un simple bocadillo de jamón durante los días posteriores a las revisiones mensuales, se reduce ahora a su mínima expresión o incluso desaparece por completo en la inmensa mayoría de los casos tratados. Además, como los dientes no tienen que vencer una enorme resistencia mecánica artificial para lograr moverse a través del denso hueso maxilar hacia su posición ideal y armónica, la mágica consecuencia biomecánica es que la duración global de todo tu tratamiento ortodóncico se puede llegar a acortar significativamente, restando hasta varios meses de tiempo al calendario inicialmente previsto por tu especialista.

Pero si hay algo que de verdad enamora perdidamente a los ocupados pacientes modernos de este sofisticado sistema de autoligado pasivo, es la drástica y maravillosa reducción del número de visitas obligatorias y presenciales a la consulta del ortodoncista de confianza. Como estos inteligentes e incansables arcos de alta tecnología siguen ejerciendo una presión biológica constante y activa durante muchísimo más tiempo sin necesidad de ser reajustados o activados manualmente de forma tan continua, las típicas y pesadas citas de revisión se pueden espaciar tranquilamente hasta ocho o diez semanas de diferencia, liberando así una enorme y valiosísima cantidad de tiempo en tu estresante agenda laboral y personal. Y por si todos estos impresionantes beneficios mecánicos y temporales te parecieran pocos, a nivel de higiene bucodental diaria en tu propia casa también notarás una diferencia absolutamente abismal y muy reconfortante desde el primer día de cepillado. Al no existir esas porosas y antiestéticas gomitas elásticas que inevitablemente retenían tenazmente los minúsculos restos de comida, absorbían fuertemente los colorantes del café o el vino tinto y multiplicaban exponencialmente el riesgo real de sufrir inflamación de encías y caries intersticiales, mantener una sonrisa perfectamente limpia, reluciente y sana durante todo tu proceso de alineación resultará ser una tarea sumamente fácil, agradecida y enormemente satisfactoria frente al espejo de tu baño. En definitiva, apostar con determinación por esta avanzada, probada y elegante ingeniería ortodóncica no solo te garantiza unos resultados estéticos amplios, funcionales y deslumbrantes en un tiempo récord, sino que transforma por completo y desde la base lo que antes era un verdadero y temido trámite doloroso en una experiencia clínica cómoda, moderna y perfectamente adaptada al vertiginoso e imparable ritmo de vida del siglo veintiuno.