Como la piel o el cabello, las uñas son un indicador de salud que se mantiene siempre a la vista, pero que pocos saben interpretar. La aparición de manchas o el color amarillento son el resultado de enfermedades, cuyo estudio y tratamiento corresponden al especialista dermatologia medica Vigo.
Entre las patologías que afectan usualmente a las uñas, destaca la onicomicosis, infección micótica que se caracteriza por el engrosamiento, las deformaciones y la pérdida de color. Su origen es multifactorial: desde la tiña y la diabetes hasta la inmunodeficiencia o el contacto con otro afectado. Por fortuna, su tratamiento se basa en la toma de antifúngicos orales.
Más severa es la dolencia denominada ‘uña encarnada’ u onicocriptosis. Por efecto de un calzado inadecuado o un mal corte de las uñas, estas se curvan hasta clavarse en el dedo y causar dolor y molestias al caminar. Su tratamiento requiere, en casos graves, la cirugía para corregir el encorvamiento de la uña.
La acropaquia, por su parte, surge cuando se ensanchan la punta de los dedos y las uñas tienden a curvarse sobre estas. De nuevo, los factores causantes son diversos (enfermedad cardíaca, cirrosis del hígado, etcétera), por lo que es importante acudir al dermatólogo e identificar la raíz del problema.
Mientras que las enfermedades anteriores muestran una baja prevalencia, la onicofagia sorprende por su generalización entre las personas jóvenes. Se trata de una costumbre o manía que estriba en morderse las uñas con los dientes incisivos de manera compulsiva. Es un hábito con un perjuicio doble para las uñas y la salud dental.
Ciertas patologías aparecen como un efecto secundario de otras preexistentes. Así ocurre con la psoriasis ungueal, condición ‘heredada’ de la psoriasis cutánea en un ochenta por ciento de los casos. Sus síntomas incluyen la formación de hoyuelos y surcos, la separación de las uñas o su desprendimiento del dedo en fases avanzadas.