«Tu hogar es donde aparcas». Con eslóganes tan desconcertantes para el público general, los seguidores de la van life promocionan su particular estilo de vida en redes sociales, con el altavoz de influenciadoras como Yvonne Pferrer y el creciente apoyo de los fabricantes. La ausencia de barreras de entradas es sin duda uno de sus atractivos. Para convertirse en un nómada sobre ruedas, es suficiente con comprar autocaravana segunda mano e informarse de las rutas y normativas que afectan a estos viajeros.
Adquirir un medio de transporte adecuado es el primer paso para introducirse en la van life. La camperización de furgonetas como Volkswagen Caddy, la Fiat Ducato o la Mercedes Clase V es una forma de hacerse con una ‘casa rodante’. No obstante, las caravanas y autocaravanas continúan siendo una opción preferencial para ciertos consumidores. A fin de cuentas, este movimiento está hermanado con el autocaravanismo y comparte muchos de sus patrones.
En resumen, que el nomadismo de manta y carretera puede disfrutarse a bordo de una Dethleffs Just 90 o una Weinsberg CaraCompact, no siendo ‘patrimonio’ exclusivo de las furgonetas camper (por más que el concepto van life aluda a este tipo de vehículo).
Informarse sobre las normas y prohibiciones que afectan al caravaning es indispensable, en especial las relativas al aparcamiento. Los viajeros deben conocer la diferencia entre acampar, estacionar y pernoctar, así como los posibles cambios en la legislación de cada CC.AA. Por otra parte, el permiso de conducir requerido y la Masa Máxima Autorizada (MMA) revisten interés para este público.
Aunque las experiencias van life posean un componente de aventura y libertad, se circunscriben a rutas e itinerarios propios del turismo itinerante: el Pirineo Aragonés, los Picos de Europa, las Rías Baixas, la Costa da Morte, el Parque Natural de Somiedo y un largo etcétera de destinos naturales con numerosos parkings y áreas de pernocta para caravanistas.