Portugal comparte con el resto de Europa un grave déficit de aparcamientos que afecta en especial a Lisboa, Braga y Oporto. La «capital» del vino luso, en particular, adolece de una fuerte masificación en este sentido. Con todo, estacionar en sus calles y avenidas no es tarea imposible. Reservar Parking Aeropuerto de Porto u Oporto es una de las opciones más seguras y convenientes. El parking P0 cuenta con acceso directo a la terminal; sus plazas, cubiertas y con vigilancia constante, son poco económicas. Los parkings P1, P4 y P6 poseen tarifas más competitivas, aunque están más alejados.
La mayor parte del estacionamiento en Oporto es público. Para muestra, las plazas disponibles en la Rúa Cunha Junio, próxima del Jardín de Arca del Agua. Por su gratuidad y situación céntrica, es preciso acudir a primera hora de la mañana.
La afluencia de vehículos también es notable en la cercana Rúa Águas Férreas, a pocos pasos de la Iglesia de Nuestra Señora de Lapa. Como no podía ser de otra manera, sus plazas públicas están ocupadas durante la mayor parte del tiempo.
A orillas del Duero, el pueblo de Fontaínhas acoge numerosas plazas donde el viajero puede estacionar gratuitamente. Desde su mirador suelen tomarse selfies y fotografías, pues son visibles los seis puentes y otras edificaciones notables de Oporto.
Otros parkings sin coste están distribuidos por la Avenida del Parque da Cidade, el parque urbano más grande de Portugal. Además de explorar el susodicho espacio natural, el turista suele aprovechar para relajarse en las playas de Matosinhos, Molhe y Gondarém, ubicadas a pocos minutos.
Como alternativa, los aparcamientos subterráneos se sitúan en puntos estratégicos del municipio. Por ejemplo, la Praça de Lisboa y la Praça de Joao I cuentan con parkings de esta clase. Su grado de ocupación es menor si se compara con los anteriores, pero su ocupación tiene un coste.