Por su vecindad con Sintra y el centro de Lisboa, Agualva-Cacém es una ciudad de interés turístico que cada año descubren miles de viajeros. Además de cuidar la elección del equipaje (aquí los inviernos son fríos y los veranos, secos y calurosos), se recomienda buscar parkings Agualva-Cácem cerca del destino que se prevea visitar. Mientras que Quantum Park o los Jardines de Queluz son más o menos céntricos, enclaves como el Palacio Nacional de Peña quedan a diez kilómetros de esta urbe.
Si el itinerario turístico comienza en el Palacio de Queluz, con sus históricos jardines, el aparcamiento no será un problema. Este monumento fue erigido en estilo Rococó y sirvió de residencia veraniega para la familia real. Debe parte de su fama a uno de sus huéspedes más ilustres, María I, que permaneció aquí a consecuencia de una enfermedad mental que la impidió reinar.
Dar un respiro a la historia y abrazar la diversión es una propuesta irrechazable en Quantum Park. Este parque de Agualva-Cácem está equipado con pistas de patinaje, trampolines, paredes de escalada y otras atracciones pensadas para grandes y pequeños.
En el valle de Barcarena encuentra su sitio la Fábrica de Pólvora de nombre homónimo. Más allá de su pintoresco edificio, que se mantuvo en activo durante más de cuatro siglos, este enclave llama la atención por su museo dedicado a la pólvora, sus zonas ajardinadas y un parque infantil donde las familias podrán relajarse.
En Belas, a solo tres kilómetros de Agualva-Cacém, los turistas tendrán ocasión de transitar por una antigua calzada romana y de pasear entre las ruinas megalíticas del Pego Longo.
Debido a su proximidad, sería un ‘crimen’ turístico abandonar Agualva-Cacém sin antes visitar el Palacio Nacional de Peña. Pese a ubicarse en la vecina Sintra, los viajeros inteligentes no dejarán pasar la ocasión de descubrir uno de los monumentos más emblemáticos de Portugal.