¿Por qué conducir no es buena idea cuando se viaja?

Cuando viajamos por placer, uno de los objetivos es relajarnos y romper con la rutina. Pero a menudo no somos capaces de romper con lo peor de esa rutina: las prisas, los horarios y el estrés. Hay cosas que no vamos a poder evitar, como que los hoteles tengan una hora para salir o que los museos tengan una hora de cierre. Pero otras, sí están en nuestra mano, como evitar el estrés que supone coger el coche por una ciudad que no conocemos.

Por eso, si vas a viajar a una ciudad como Alicante, lo primero que tienes que hacer es reservar parking en Alicante y, salvo que vayas a desplazarte a otra ciudad, olvidarte de que tienes coche hasta que sea la hora de volver a casa. Te evitarás disgustos, perderte sin saber qué ruta es la mejor etc.

El coche, además, no es una buena idea en una ciudad que se está visitando porque no nos permite conocerla. Solo cuando caminamos o usamos un transporte público, podemos ir viendo lo que tenemos alrededor. La responsabilidad del volante hace que solo nos fijemos en los otros conductores, sin poder mirar la arquitectura de los lugares, observar el ritmo de la ciudad o disfrutar de un paisaje. Y, si lo hacemos, será con el riesgo de tener un accidente.

Además, cuando desconocemos un lugar y sus características, el coche entorpece a la hora de llegar a cualquier lado. Si tenemos una reserva para una visita a una hora concreta, tal vez en el coche no seamos capaces de llegar a tiempo por elegir una ruta en la que hay obras, algo que es imposible que sepamos por adelantado. Pero si vamos en un autobús o cogemos un taxi, seguro que vamos a llegar sin problemas.

Por último, está la cuestión del aparcamiento. Aparcar en la mayoría de las ciudades es una cuestión complicada o imposible. Entre las plazas que están reservadas para residentes, carga y descarga, personas con necesidades especiales etc. es complicado encontrar lugares no ya para aparcar gratis, sino incluso en zona azul. Y siempre con el riesgo de pasarnos de tiempo y tener que abonar una multa o de haber aparcado en un lugar peligroso porque suele haber jaleos o multitudes que pueden dañar el coche o  impedirnos salir con comodidad cuando queramos regresar al hotel.