Preparativos necesarios para una primera comunión

La primera comunión es una experiencia memorable en la vida de cualquier creyente. Con meses de antelación, los progenitores planifican este día con el máximo cuidado: desde la reserva de la sala de celebración y el diseño del banquete, hasta el envío de las invitaciones o la elección de los vestidos y trajes de comunión niños.

En concreto, la comodidad debe primar en la selección de ropas y complementos para los comulgantes. Debido a la edad de los niños —de ocho a doce años—, se aconseja evitar las prendas demasiado rígidas y ajustadas, como las corbatas ceñidas o los cancanes más tradicionales, pues la búsqueda de elegancia no debería entrar en conflicto con el bienestar de los más pequeños.

Que el comulgante se sienta orgulloso también es importante. Los trajecitos de marinero y los vestidos de corte nupcial eran looks apropiados en otra época, pero hoy pueden generar vergüenza e incomodidad en algunos niños, motivo por el que se recomienda apostar por conjuntos más modernos, como el traje de calle o los vestidos ligeros y vaporosos, cuya sencillez sabe guardar la solemnidad del evento.

Otro de los preparativos clave es la reserva y acondicionamiento del salón o restaurante donde se celebrará la fiesta de comunión. Después de recibir el sacramento, el comulgante y su familia se reúne para festejar el acto en compañías de amigos y allegados. Si este espacio no se reserva con antelación, se corre el riesgo de perderlo en el último momento.

Relacionado con el punto anterior está el banquete, en el que se incluye el personal responsable del cáterin, los menús y las bebidas, adaptadas a los invitados, sin olvidar aquellos con necesidades especiales.

Además, los detalles marcan la diferencia, y por eso no debería descuidarse el programa de animación. A fin de cuentas, el comulgante y sus amigos esperan divertirse con juegos, karaokes y otras actividades lúdicas.